miércoles, 19 de febrero de 2014

Cañón del Pato, MÁGICO!!!

Siguiendo con mis relatos del viaje por Colombia, Ecuador y Perú, hoy debí hacer uno especial para nuestro sexto día, el día en que haríamos el mítico Cañón de Pato.

La noche antes del viaje la ansiedad de que amaneciera era muy alta, le pedimos a nuestro amigo Julio Acosta que nos acompañara pues no conocíamos la entrada al Proyecto Especial Chavimochic, a lo que respondió no poder pero nos dio la información suficientemente clara para poder ir, pensábamos salir temprano y llegar a Huaraz a dormir y al día siguiente hacer el recorrido de regreso a Trujillo.

Nos dijo que él no podía ir pero que un amigo trujillano hace mucho quería hacer esta ruta y que nunca la había hecho, se trataba de Mario DiPietro, quien muy a las 6 de la mañana nos estaba esperando en SoloMotos para arrancar.

Para este viaje no llevaríamos maletas laterales y solo tendríamos las cosas básicas para un día de viaje pues sabíamos que nos esperaban mas de 100 kilómetros de carretera destapada y entre mas livianos fuéramos mejor, arrancamos muy puntuales y buscaríamos donde desayunar, y fue en un pueblito llamado Chao donde lo hicimos, solo se conseguía Caldo de no se que y después de preguntar en varios "restaurantes" logramos que una señora nos hiciera 5 huevos con panes y Coca Cola y poder seguir después de requintar el tanque de combustible.

Después de poco mas de una hora de haber arrancado de Trujillo llegaríamos al letrero de la Bocatoma Chavimochic, por ahí es por donde se debe ingresar y es una carretera privada en donde hay un guarda que restringe el acceso y a lo que solo nos pregunto desde donde veníamos en nuestras motos y al decir que eramos de Colombia inmediatamente accedió a darnos ingreso, esta vía aunque es privada es muy turística pues como dice Julio Acosta el Cañón del Pato es una de esas carreteras obligadas que todo motero debe recorrer, así como lo son la Ruta 40 en Argentina, la Ruta 66 en Estados Unidos o la Ruta de la Muerte en Bolivia, solo por citar algunas.




Desde el mismo momento que pasamos al guarda empezaríamos a recorrer el terreno destapado y se empiezan a ver paisajes geniales, los letreros de "Monumento Arqueológico Intangible" abundan en esta zona aunque debo decir que por la ignorancia de los que íbamos en el viaje no veíamos nada diferente al letrero jajajaja tal vez allá algún tesoro escondido ahí pero era imperceptible para nuestros ojos.




Luego de recorrer varios kilómetros a buenas velocidades llegaríamos a la siguiente parada obligada en la que un guarda, al igual que al ingreso, nos preguntaría de donde eramos y para donde íbamos y formalmente nos abriría la puerta para seguir, ahí seguiríamos por una carretera perfectamente pavimentada hasta un caserío donde teníamos dos opciones, una irnos por pavimento para llegar a Caraz o la segunda irnos por destapado para antes de Caraz llegar a Áncahs y pasar por el sinnúmero de túneles hechos a mano del Cañón del Pato, obviamente tomaríamos esta ultima vía.




Apenas empezamos hubo trancon, resulta que estaban haciendo un hueco inmenso para pasar un tubo de agua y así lograr un desagüe de un lado al otro de la vía, por este trabajo los carros llevaban mucho tiempo esperando que abrieran y la gente al vernos de una nos dijo que nos adelantáramos que al ser turistas e ir en moto nos daban permiso para pasar y así fue.

Tan pronto pasamos este obstáculo tomaríamos una curva a la derecha y ahí majestuosamente nos recibiría el primero de los túneles, no podía ser mayor nuestra emoción y nos bajamos de la moto para tomar una foto memorable que marcaría el gran momento que estábamos pasando.


Afortunadamente los carros estaban represados en el arreglo anteriormente mencionado pues cada vez que nos encontrábamos un vehículo en la carretera la cantidad de polvo que se alzaba ante nuestros ojos era tal que borraba todo opción de visibilidad, a diferencia de mis dos compañeros de viaje que pensaron que estaban en un rally, yo me lo tome con total calma, cada montaña, cada curva, cada túnel tiene su encanto y el verde es algo que en este lugar no se ve, se ven todas las opciones de colores terrosos disponibles, así que disfrute cada metro de esta carretera, al punto que ellos debían esperarme cada tanto pues iba realmente lento.




Luego de recorrer poco más de 50 kilómetros de carretera destapada desde el primer túnel, nos encontraríamos con una Y que en una dirección lleva a Chimbote y en la otra a Caraz, tomaríamos la segunda y haríamos un alto en un caserío pues a Alejo se le estaba desarmando la moto.






Continuamos el viaje y después de los más de 100 kilómetros de destapado nuevamente llegaríamos a carretera pavimentada donde disfrutaríamos de los últimos túneles del Cañón y por esta misma vía llegaríamos a Caraz en donde tomaríamos un merecido almuerzo.





Al principio del relato les dije que pensábamos salir temprano de Trujillo y dormir en Huaraz y dentro de las opciones que nos habíamos planteado, si nos rendía el día, era devolvernos desde Caraz por la misma ruta y hacer de nuevo esta maravillosa carretera, una mas era hacerle hasta Huaraz y dependiendo del tiempo ver si nos daba para seguir, decidimos continuar hacia Huaraz pues como ya mencione a Alejo se le estaba desbaratando la moto y ya 100 kilómetros en esas condiciones era suficiente para maltratar las motos y a nuestro cuerpecito.

La carretera entre Caraz y Huaraz es igualmente majestuosa, se parece a muchas vías de Colombia en donde acá si predomina el verde aunque el blanco es un color que también se ve y mucho pues se pasa por una cadena de nevados muy larga que desafortunadamente solo pudimos disfrutar en escasos segundos pues estaban completamente nublados, en este recorrido nos perderíamos con nuestro amigo Mario ya que debimos parar pues a Alejo se le estaba acabando el combustible y Mario decidió seguir, de ahí nosotros intentamos alcanzarlo pero fue infructuoso, llegaríamos a Huaraz a eso de las 3 de la tarde y viendo que estábamos a 150 kilómetros de Casma decidimos seguir.

En Huaraz nos encontrábamos a mas de 3800 metros sobre el nivel del mar y cuando salimos de la ciudad empezaríamos a subir aún más, superando los 4200 metros, de ahí empezaríamos a bajar hacia Casma, la carretera era genial y no se como describirla y solo podré mostrarla con las siguientes imágenes.





Bajamos a estar a unos 600 metros en menos de una hora, que genial este descenso, regresando a las interminables dunas propias de la costa peruana, llegando a Casma entrada las 6 de la tarde por lo que ya nuestro nuevo destino seria regresar a Trujillo.


En carretera nos cogió la noche y estaríamos llegando a Trujillo a eso de las 8 de la noche después de 622 kilómetros increíbles, conocer el Cañón del Pato hizo que todo el viaje valiera la pena.

Continuará... 



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