martes, 18 de marzo de 2014

Colombia, Ecuador y Perú, lo mejor del viaje fue la gente que conocí!!! 6ta entrega

Tal como lo imagine, tal vez mejor, conocer el Cañón del Pato hizo que todo el viaje valiera la pena, es cierto que Colombia es muy hermosa, que Ecuador es maravilloso, sobre todo por su infraestructura vial y sus magníficos nevados, pero Perú me dejo con una sensación distinta, los extremos que allí se ven no los había encontrado en ninguna otra parte, tal vez esto sea reflejo de lo mucho que me falta por conocer, pero después del Amazonas Colombiano, los Desiertos y especialmente la ruta del Cañón del Pato, son los mejores paisajes que recuerdo haber visto.

Como mencione en mi anterior relato, el circuito completo desde Trujillo, Cañón del Pato, Caraz, Huaraz, Casma, Chimbote, Trujillo fue de cerca de 622 kilómetros, que por la exigencia de sus carreteras nos dejo exhaustos tanto a nosotros como a nuestras motos, mas la de Alejo que sufrió mucho en el destapado, lo que hizo que debiéramos mandar a rectificar el rin delantero de su spiderwind pues se había descobalado producto de una piedra en el camino, así como también la vibración había dañado una de las soldaduras de los herrajes de las maletas laterales, para ese entonces ya habíamos comprado muchas cosas para traer, Pizco, Ron Cartavio, Chicha Morada, Leche Evaporada, Especias, Cerveza Negra e Inca Cola, hacían parte de las tantas cosas que traeríamos para recordar este maravilloso viaje, lo que hacia que las maletas estuvieran extremadamente pesadas y el arreglo de la soldadura de la moto de Alejo se convirtiera en un asunto mas que estético de seguridad.

Paso el mañana mientras recorríamos el centro de Trujillo y disfrutábamos un buen desayuno en el restaurante El Rincon de Vallejo, volvimos a SoloMotos y nada que lográbamos que la moto de Alejo quedara lista, por lo que aceptamos la invitación de nuestros amigos Julio Acosta y Ozkar Taobada para ir a comer al restaurante Caribe ubicado en las playas de Huanchaco, íbamos con la promesa de comer el mejor Cebiche Peruano y debo decir que así fue, Alejo pidió Cangrejo reventado que también estaba delicioso aunque un poco difícil para comer...







Las playas del Pacifico peruano no son como nuestras playas caribeñas, al menos no en la época del año en el que fuimos, el frió y la neblina son una constante que hizo que ni siquiera quisiéramos intentar entrar al mar.



Luego del delicioso almuerzo Ozkar nos llevo a conocer su "humilde" casa de playa, donde imaginamos que volveríamos en algún nuevo viaje y luego nos llevaría a conocer las Huacas del Sol y la Luna, monumentos arqueológicos muy importantes de la cultura Inca.



En la tarde regresaríamos a SoloMotos y ya la moto de Alejo estaría lista para iniciar nuestro recorrido hacia Colombia, alistaríamos maletas y dejaríamos todo listo para arrancar al día siguiente... en la noche Julio y su esposa Paula nos invitarían al Club de Golf de Trujillo; que maravilla como terminamos nuestra estadía en esta increíble ciudad, en una cata de Ron Cartavio y luego en una cena genial donde disfrutamos mucho y prometimos que volveríamos a visitarlos, no me canso de decir que las personas que conocimos en este viaje fue, que amabilidad para con estos dos extraños que nunca habían visto y a los que les permitieron entablar una amistad, Julio, Paula, Ozkar, Mario y Johny, nuevamente muchas gracias por recibirnos y brindarnos su amistad.






El día siguiente empezaríamos el retorno hacia Colombia, y nos recomendaron ir a Lambayeque a conocer el Museo de las Tumbas Reales de Sipan, mejor conocido como el Museo del señor de Sipan, muy hermoso y mucho lo que logramos aprender en su recorrido sobre esta gran cultura, así como también quedamos asombrados con los tesoros que alli se resguardan, con decirles que en la ultima parte hay un espacio dedicado a los saqueos de tumbas vividos en el descubrimiento y se relata como se desconoce el valor de los elementos hurtados, hay un escrito en el que en compañia del FBI se incauta en Estados Unidos un protector dorsal avaluado en 1´700.000 dolares y eso que la noticia fue de la época de los 80´s.







Aprovecharíamos también para desayunar en Lambayeque, el desayuno mas guerrero de todo el viaje pues comimos camote y papas fritas acompañadas de una Inka Cola, ahí mismo compraríamos llaveros representativos de la cultura Inca y en general del Perú.

Después de esto, debíamos volver a tanquear nuestras motos, pues nos esperaba nuevamente el desierto de Chiclayo, con sus mas de 220 kilómetros donde no encontraríamos nada diferente a arena, la monotonía de esta vía hizo por un momento que se sintiera el cansancio por lo que debimos parar y refrescarnos para poder continuar, pasaríamos Piura y Mancora y al ver que aun estaba el día claro decidimos avanzar hasta Zorritos donde los hoteles que vimos se salian de nuestro presupuesto por lo que decidimos continuar hasta Corrales donde encontraríamos un muy buen hotel con parqueadero donde dejar nuestras motos y tomar un merecido descanso.



Esta historia continuará...