lunes, 28 de abril de 2014

Colombia, Ecuador y Perú, lo mejor del viaje fue la gente que conocí!!! Octava entrega

Montañita nos dejo antojados de sus playas y su fiesta, los días que estuvimos fueron poco soleados y en buen parte con un constante roció, de ese que no moja pero que emputa, y por el que desistimos intentar surfear, ademas que no había grandes olas y el agua estaba bastante fría; despertaríamos temprano con el fin de tomar toda la ruta del sol, que es la vía que va por toda la costa ecuatoriana y el fin era llegar a Esmeralda y luego lograr llegar a Ibarra, pero el camino resultaría muy diferente.

Nos despedimos de Charly y Dario quienes muy formalmente nos atendieron en el Hostal Montañita surfCamp y emprenderíamos nuestro viaje llegando a Manta, esta es una ciudad costera que se ve muy linda aunque pero también como buena parte de su industria es pesquera, huele bastante desagradable, así que lo único que haríamos allá seria pasarla de largo.



Luego de esto iba yo punteando el viaje, como ocurrió casi siempre, guardando una distancia prudente con Alejo con el fin de verlo e informarle si veía algo en el camino que fuera peligroso, cuando deje de verlo un carro que venia en sentido contrario empezó a hacerme cambio de luces como queriendo decir algo, así que con mi intercomunicador intente comunicarme con Alejo y oh sorpresa me lleve cuando me dijo "marica, me caí", inmediatamente pregunte que como estaba él y respondió que bien pero que la moto estaba vuelta mierda, así que con la prudencia del caso hice la u y retorne hasta donde estaba.

Mayor fue mi sorpresa cuando vi cerca de 4 carros que habían parado a ayudar a un desconocido que había tenido un accidente en ruta, todos preocupados por su estado y ayudándolo a parar la moto que evidentemente había sufrido bastante, le pregunté como estaba él y afortunadamente y gracias a las protecciones que llevaba no le había pasado nada, empezaron a irse todos los carros menos uno en el que iban dos señores quienes dijeron no irse hasta saber que estaba bien, inclusive se ofrecieron a llevarlo a un hospital para que lo revisaran pero al cerciorarnos que no era necesario decidieron darle a Alejo un tarro de agua fría que llevaban en el carro para que se refrescara y se le bajaran las gu**as pues se notaba que las tenia en la garganta, luego de esto seguirían su viaje.




En eso llego un Policía en una de esas hermosas Suzuki Bandit 1250cc y pregunto que había pasado y al ver que no había heridos continuo su camino, también llego Mario Iniguez, en una preciosa KTM 990 R ADV, un ecuatoriano muy formal que muy amablemente nos ofreció llevarnos a un taller donde arreglar la leva del clutch que se había roto y que era necesaria para prender la moto y realizar los cambios, prendimos la moto empujada y nos regresaríamos a Manta siguiendo a Mario a realizar la reparación, afortunadamente en el taller al que nos llevó encontraron una leva compatible y logramos seguir nuestro viaje.

Debido a este percance y por recomendación de Mario decidimos cambiar la ruta inicial, y tomar la ruta Chone, Santo Domingo, Quito, ruta bastante exigente con mucha tracto mula y que en algunos tramos superaba los 3000 mts por lo que el frió fue otro compañero en esta vía; la moto de Alejo desde que se le puso la leva en Manta venia funcionando bien, Alejo era el que venia bastante nervioso y esto también por que el manubrio se había torcido y el parabrisas se había roto, lo que hacia que la conducción fuera muy distinta y que el viento le diera directamente, antes de llegar a Quito su moto empezó a tener un sonido muy diferente, al parecer el mofle estaba desajustado y hacia que los gases de la combustión salieran por el empalme entre el motor y el tubo del mofle y sonara muy raro, ya era tarde tal vez mas de las 8 de la noche y aun no llegábamos a Quito así que le dije a Alejo que siguiéramos y que en Quito buscaríamos donde hacer el arreglo pero que quedarnos en la mitad de la nada no era una opción.

Seguimos y empezamos a bajar y ya veíamos a Quito pero aun estaba muy lejos, llegamos a una Y en donde a la izquierda se iba a hacia Quito y a la derecha decía Ibarra, sin conocer la ruta decidimos tomar la vía que decía Ibarra hasta llegar a un pueblo llamado Sangolqui en donde ya el mofle no dio mas, se reventó y la moto empezó a sonar extremadamente duro, tanto así que Alejo en medio de su putería se bajo de la moto y la cogió a pata a lo que serenamente le dije que era mejor que la moto estuviera averiada a que estuviéramos en Manta esperando a que lo operaran pues el accidente a mas de 110 km había sido muy duro, esto hizo que se calmara y que tomáramos la decisión de buscar donde dormir pues ya eran cerca de las 10 de la noche.

Como en todo nuestro viaje encontramos personas maravillosas, en este caso no seria diferente, paramos al ver el primer señor que nos encontramos y le preguntamos de un hotel para pasar la noche y muy amablemente se montó en su carro y nos dijo que lo siguiéramos que el iba ya a descansar y que en el hotel donde se estaba quedando habían habitaciones disponibles, llegamos y así fue y después de un muy buen baño con agua caliente descansaría esperando que al día siguiente consiguiéramos donde soldar el mofle y poder continuar. 

Por mi parte había dormido muy bien, el baño de la noche anterior había hecho que descansara bastante, ademas el frió en este pueblo era bastante bueno para poder dormir plácidamente, el que no había dormido nada era Alejo, al verlo a las 7 am le pregunté y estaba despierto desde las 4 de la mañana; salimos en búsqueda de un taller donde pudieran soldar el mofle y encontramos uno cerca del hotel, el soldador aun no llegaba así que decidimos desayunar en una panadería en donde el dueño nos hizo huevos revueltos, algo que nos subió mucho el animo, después de esto iríamos nuevamente al taller para hacer la reparación quedo algo desprolija pero lo suficientemente buena como para que la moto dejara de sonar y poder continuar el viaje.


A eso de las 10 de la mañana ya estábamos en ruta y el siguiente paso, si es que encontrábamos, era comprar el vidrio del espejo izquierdo que también se había roto y el cual era muy importante para la conducción, lo encontraríamos en Cayembe, luego de esto la ruta siguiente seria Otavalo, Ibarra, Tulcan, Rumichaca en donde haríamos el tramite de aduana de las motocicletas y el de migración para poder entrar a Colombia.




Ya pasado Ipiales Alejo volvió a tomar confianza en su moto y empezó a rendirnos de nuevo, llegaríamos a Pasto entrada la noche a descansar pues al día siguiente nos esperaba llegar a Pereira.

Continuará...


jueves, 24 de abril de 2014

1000K 2 Days Roadtrip


Jueves 17 de Abril del 2014,  3:11 pm, Juan Mejía me escribe para invitarme a rodar a Pereira y regresarnos el día sábado, pero no por la vía tradicional, es decir, Medellín - Alto de minas - pintada - santa rosa - Pereira, no!; la ruta era bajar a Doradal, coger la ruta del sol hasta Ibagué y llegar a Pereira por el Alto de La línea. La ruta me llamaba la atención porque siempre había querido hacer La línea en moto!. Como tenía visita, por aquello de la Semana Santa, se negoció con la familia y le fijé y confirmé la hora, Viernes 8 am en la bomba de Industriales.

Viernes 7:45 am muy temprano llegué a la bomba a esperar a Juan, una vez llegó llenamos el tanque y salimos en ruta a tomar la autopista Medellín- Bogotá, así estuvimos por alrededor de 2 horas en la ruta, llegamos a desayunar un buen calentado de frijoles con carne de cerdo, arepa, quesito y limonada.

Una vez llenos del desayuno y de charlas con Juan Miguel, un amigo con el que también salimos algunas veces y que también tiene una V y el cual al ver nuestro check in y al encontrarse cerca del restaurante fue a desayunar con nosotros. Debido a que es semana santa, la procesión del día viernes no podía faltar, la fila era un poco larga, pero con tan buena suerte que de una patrulla de policía se bajó uno de ellos y nos recomendó una pequeña trocha  que nos sacaba adelante de la procesión, pues procedimos a dar la vuelta y a buscar la pequeña trocha, que por cierto muy buena!. Una vez pasamos la procesión cogimos la ruta del sol, la cual a un promedio de 140 kms le dimos hasta Armero, o bueno las ruinas de Armero, el cual el 13 de Noviembre de 1985, debido a la erupción del Volcán Nevado del Ruiz acabó con la vida de miles de personas. 

Luego de las respectivas fotos, continuamos nuestro camino hacia la ciudad Ibagué. El calor era infernal, pero los paisajes y la ruta hizo que el calor fuera llevadero. Una vez llegamos a Ibagué, a las 2:30 pm, la respectiva foto y sigamos, que la Línea nos esperaba. 

Tomamos la variante  y empezamos a subir por las curvas de perico, excelente curvas con muy buenos  peraltes, por esas curvas y hacer el Alto de la línea fue que decidimos hacer este viaje, un poco largo para todos aquellas personas que no saben y no entienden lo que se siente y lo relajante que es rodar en moto.

Llegando a Cajamarca, tuvimos que hacer una pequeña parada para que Juan apretara la tuerca de la dirección, la cual venía un poco floja y hacía que coger las curvas se sintiera un poco extraño; luego del ajuste comenzamos a subir hacia La línea, que carretera! Muchos viaductos y mucha construcción de túneles, el día que la terminen, si es que algún día la terminan, va a quedar muy buena para viajar en carro, pero no en moto, pues va a quedar con muchas rectas y pocas curvas, y la verdad La línea es una carretera que a todo motero le gusta, pues está llena de curvas, algunas muy cerradas y el paisaje es pasado, adicionalmente a medida que se asciende, el frío  comienza a entrar por la ropa de montar y el altímetro  se dispara hasta que llega a los 3289 msnm, donde  la neblina no se hace esperar y entra a formar parte del paisaje. 


Luego de las respectivas fotos y de 500 kms recorridos, comenzamos el descenso hacia Calarcá, un descenso igualmente bueno, pero con el agravante que la neblina es tanta que toca bajar muy despacio, pues las curvas no se ven, sino solo hasta que encuentra con la defensa de protección que hay en todas las curvas.


Luego del descenso, llegamos a Calarcá, paramos a la respectivas fotos, calca en la señal de transito, como símbolo de que  Juan K estuvo ahí (las mías quedaron muy bonitas en la casa, avispado!). Luego seguimos en sentido hacia la ciudad de Pereira donde descansaríamos luego de 590 kms de recorridos.

Al día siguiente nos encontramos a eso de la 1:30 pm para dirigirnos a la ciudad de Cartago, pues no nos podíamos ir sin comer la deliciosa chuleta valluna que preparan en dicha ciudad. 

Luego de almorzar y de huirle al aguacero que se avecinaba a Pereira, decidimos coger la vieja ruta que conduce de Pereira  a Medellín, la cual lo lleva a uno a través de La Virginia, Viterbo, Anserma, Riosucio y se empata con la carretera normal en el municipio de Supia; la verdad era primera vez, para ambos, que tomábamos  esta carretera, pero que carretera! Muchas curvas y los paisajes muy bonitos. 


Al llegar  a Supia seguimos el camino y llegamos a La Pintada, donde nos tocó esperar 30 minutos mientras pasaba la procesión y al ver el torrencial aguacero que caía sobre la vía a subir al alto de minas, decidimos tomar la ruta alterna por Puente Iglesias, pero oh sorpresa que nos llevamos cuando llegando al cruce para coger hacia Fredonia, el aguacero venía bajando en dirección hacia nosotros, por lo que decidimos seguir hasta Bolombolo y subir por Amaga, y fue acertada pues le hicimos el quite al aguacero y llegamos a nuestra ciudad a eso de las 8 de la noche y luego de 1000 kilómetros de recorrido, de paisajes y cambios climáticos muy duros, pero que valen la pena vivir y aguantar.

En resumidas cuentas, si un fin de semana quiere darse una rodada diferente, y quiere sacarle cayo a la nalga, esta ruta es muy recomendada.



jueves, 10 de abril de 2014

Colombia, Ecuador y Perú, lo mejor del viaje fue la gente que conocí!!! 7ma entrega

Ese día arrancamos a eso de las 7 de la mañana, la idea era hacer frontera e ingresar a Ecuador lo mas pronto posible, los Soles escaseaban y salimos con poco combustible de Corrales que esta ubicada a menos de 40 kilómetros de la frontera, sin embargo decidimos gastarnos esos pocos Soles que nos quedaban en una estación de combustible a la entrada de Tumbes, recuerdo que yo tenia como 15 Soles y Alejo 18, tal ves menos, eso para que se hagan una idea a duras penas nos alcanzaba para poco mas de un galón de combustible pues en esa zona del Perú el galón costaba 14,85 Soles... dicho esto y con la premisa de no cambiar mas dolares para comprar esa gasolina tan costosa arrancamos esperando que en Ecuador pudiéramos tanquear pronto y ahorrar, pues allá el costo del galón es de tan solo 1,48 dolares.

La frontera de ingreso a Ecuador fue la mejor de todas, nada de demoras, entregamos los documentos de importación temporal de la moto en la aduana peruana y haríamos el sello del pasaporte en Ecuador, todo muy rápido, de ahí seguiríamos ya en las motos hasta el puesto de control donde se hace de nuevo la importación de la moto para transitar en Ecuador y nos tocó un señor muy formal y ágil que hizo el tramite en escasos minutos, muy diferente al tramite al entrar de Colombia que como les dije en el primer blog fue de casi 3 horas.

Ya para ese entonces habíamos pasado Huaquillas y con esto los 40 kilómetros que inicialmente nos separaban de Ecuador y ahora si el combustible empezaba a escasear, necesitábamos llegar con urgencia a una bomba de combustible o nuestras motos se apagarían en cualquier momento ya para esta hora el hambre también empezaba a hacer de las suyas por lo que sumada a la necesidad de tanquear las motos había ya la necesidad de tanquear nuestros cuerpos, esto fue otra cosa que casi no conseguimos, hasta que llegamos a un redondel (glorieta o rompoy en Ecuador) donde encontramos uno pequeño, por no decir diminuto restaurante donde las opciones eran caldo de gallina con arroz o arroz con caldo de gallina, no había mas, ni huevos ni nada, así que entre tantas opciones yo me comí una pechuga con arroz bañado en mucho caldo y Alejo comió mucho arroz con caldo de gallina y un buen muslo, con té.

Ya con nuestros cuerpos llenos y con las energías recuperadas debíamos buscar urgente una bomba, preguntamos que cual era la mas cercana y nos dijeron que para motos no había, que por una restricción o un paro de no se qué en la siguiente bomba solo podían tanquear los carros, las motos seria hasta la siguiente, llegamos a esa y la cantidad de motos mas el calor que hacia nos hizo continuar, cuando mire el indicador de mi moto ya marcaba reserva y la de Alejo estaba en su ultima raya cuando de un momento a otro dejo de marcarle, según el tablero ya no le quedaba mas gasolina, la premisa era llegar a una bomba YA pues ni el ni yo teníamos como ir a buscar gasolina en caso que alguno se quedara varado, llegamos a Arenillas y por fin la vimos, sin embargo nos toco pasarla y realizar un retorno como al kilómetro y nosotros esperando que no se apagaran pues empujar estas motos con la carga que llevábamos no era una opción, pa colmo de males empezó a llover pero alcanzamos a llegar a la bomba y tanquear, le cupo a mi moto casi los 9 dolares (si, créanlo, menos de 18.000 pesos colombianos) contando con que llene un timbo de 1 galón que llevábamos de reserva, el cual nunca mas viajo vació para evitar tener otro susto como este.

De ahí en adelante el viaje seria mas calmado hasta que Alejo se dio cuenta que a uno de sus portaalforjas se le había fracturado la soldadura, ahora la premisa era buscar un soldador que arreglara esta avería y como el viaje no podía ser mejor antes de llegar a Guayaquil vimos un grupo de hombres que hacia una carrocería con un equipo de soldadura y nos arreglaron el problema y lo mejor, gratis.



Pasamos Guayaquil, ciudad de la cual debo decir que es la que mas bonita me pareció de todo Ecuador, lastima que el paso haya sido tan rápido pues queríamos llegar pronto a Montañita, seguimos nuestro camino hasta que por fin entrada la noche llegamos, debo decir que el viaje en esta ultima parte se nos hizo eterno, después de pasar Jipi Japa no volvimos a ver ningún letrero que indicara como llegar a Montañita y el GPS perdió la ruta, simplemente se enloqueció, tanto así que llegamos a pensar que el tal Montañita no existía y que mas bien era un mito urbano, hasta que por fin vimos el letrero de bienvenida, luego nos enteraríamos que habíamos tomado la ruta mas larga para llegar. 


Entrando a Montañita nos encontramos con Charly un ecuatoriano bohemio que nos ofrecio su hostal alejado de la bulla propia del lugar, nosotros desconfiados y con ganas precisamente de la bulla famosa de Montañita, nos miramos como pensando que como nos íbamos a perder precisamente del encanto que nos llevo hasta allá, sin embargo al ver los hoteles del centro y no ver un sitio adecuado donde dejar las motos decidimos aceptar y conocer su hostal, llamado Montañita Surf Camp.


Afortunadamente aceptamos la idea de Charly, es un muy buen lugar donde hospedarse en Montañita, queda a solo 5 cuadras del centro, alejado de la bulla y aunque no tenia propiamente un parqueadero pudimos guardar y resguardar nuestras motos durante los dos días de descanso que estaríamos allá, Montañita es un lugar raro, loco, bohemio, lleno de extranjeros aunque para la época en la que fuimos nosotros hacíamos parte de una minoría que visitaba sus playas, nos contaron que para semana santa era una locura completa donde no cabía la gente, tal vez fuimos en la época mas tranquila que nos permitió conocer mucho de este pueblo, nos iríamos con la promesa de regresar al famoso Sodoma y Gomorra Ecuatoriano y poder surfear pues ni el clima ni las olas se prestaron para hacerlo.






Continuará...